Maltrato femenino

PorPsicólogo Personal 5 añoshace
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No por ser menos común deja de existir. Hablamos del maltrato femenino, una tipología de maltrato que se reproduce de manera mucho menos frecuente que el maltrato hacia la mujer, pero que cuya presencia conviene recordar cuando tenemos reciente el Día contra la Violencia de Género. En rasgos generales, el maltrato hacia el hombre reproduce a grandes rasgos las mismas características que el maltrato hacia una mujer. Necesidad de una absoluta dominación por parte de uno de los componentes de la pareja, en este caso la mujer, junto con situaciones de constante humillación son algunas de las características más usuales.

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En los casos de maltrato nunca hay una relación sana o equitativa de pareja. Una de las partes siente la necesidad imperiosa de situarse por encima de la otra con el propósito de dominación, generalmente a través del control y la humillación. En el caso del maltrato hacia los hombres suele producirse, aunque no es siempre coincidente, con una posición preeminente por parte de la mujer en cuanto a ganancias económicas o a ser dueñas del hogar. En este caso, el hombre humillado posee en general un carácter afable, dialogante y asertivo, y tiende a aceptar y, de este modo, a perpetuar el maltrato, lo que denota ciertos rasgos masoquistas. Por el contrario, la mujer que propicia el maltrato a su pareja puede en ocasiones mantener una fachada exterior de amabilidad, ya que le interesa que esta situación no fluya fuera del hogar y manche la imagen social de la pareja. Casi siempre el maltrato se produce en la intimidad del hogar, donde el agresor puede actuar impunemente y el agredido carece de asideros a los cuales agarrarse.

En muchas ocasiones, el maltrato es sólo la punta del iceberg de trastornos ocultos de la personalidad como psicopatías. Cuando aparece un brote psicótico, el maltrato hacia el hombre se exacerba, pudiendo alcanzar momentos de violencia como lanzamiento de objetos, patadas o golpes. En muchos casos de maltrato femenino, cuando el hombre alcanza el suficiente valor como para reconocer que es víctima de un maltrato y por lo tanto, poder expresar verbalmente esta situación, puede toparse con un muro de incredulidad (“exageras”, “no será para tanto”) por lo que aumenta la desesperación del maltratado ante la negación de la situación. Además, en caso de que en algún momento se enfrente a la mujer maltratadora, es muy normal que esta rehuya la discusión. En caso de conseguir dialogar, ella argumentará en primer lugar que no reconoce bajo ningún concepto una situación de maltrato y humillación constantes (lo ve “normal”) y en segundo término, es muy posible que trate de tergiversar la realidad, volviendo la acusación hacia el maltratado y acusándole de mentir.

hombre maltratado

Algunos de los rasgos comunes en la figura de la mujer maltratadora es utilizar la violencia verbal de manera usual, empleando para ello el silencio (no hablan con el maltratado o si se les pregunta el por qué de su comportamiento, como hemos comentado anteriormente, se niegan a hablar de ello) o frases hirientes: “Eres un inútil”, “No sirves para nada”, “Debería haberme casado con otro”, “Normal que no encuentres trabajo”, “Vaya ejemplo de padre para los niños”, etc. También suelen tratar de dirigir de manera absoluta la vida del hombre maltratado a través del control de su móvil e incluso de su correo electrónico. Intentan aislar al hombre de sus amistades, de manera que se rompan los lazos con amigos y familiares, produciendo en el maltratado la sensación de que sólo está “ella”. Minusvaloran sus gustos o aficiones, ridiculizan sus comportamientos y desprecian tanto su trabajo (no suelen preguntar o interesarse por el trabajo del hombre maltratado, piensan que ellas merecían “algo mejor”) como sus posesiones (romper libros o discos, tirar ropa o enseres por la ventana, el suelo de la vivienda o el rellano de la casa). Este maltrato puede llevarse hasta el terreno sexual, por lo que las mujeres maltratadoras se negarán a tener relaciones de pareja con la finalidad de producir frustración en el maltratado. El conjunto de estas actuaciones lleva en un grado altísimo de casos a producir severas depresiones en el hombre maltratado, que generarán pensamientos de incredulidad (“¿Por qué me pasa esto a mi?”) y culpa (“Tal vez me trata así porque tiene razón”).

Ante estas situaciones tan negativas es muy aconsejable recurrir a especialistas. El trabajo del psicólogo será en primer lugar tratar de atajar la posible depresión y en consecuencia presentar una realidad racional ante el hombre maltratado, mostrándole las situaciones de humillación de las que es víctima tratando de generar una reacción que le lleve a recuperar la autoestima. Resulta muy largo y complicado escapar de una situación de maltrato, pero la primera piedra siempre es reconocer cuando se produce una situación para poder comenzar a actuar contra ella.

 Querube Giménez /Mª Jesús Huerta

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Categorías:
  ansiedad, conflictos, miedos, Problemas de pareja, sexualidad
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